Cuando uno está a punto de entregarse rendido a la apatía dominante y no encuentra salida a quedarse un viernes entre
las garras de la telebasura, en el último momento, un rayito de luz suele calentar suficientemente nuestra esperanza y nos
vuelve a convencer de que no todo está perdido, de que la imaginación, venida últimamente a menos, no está muerta, y de que
aun hay cosas que pueden sorprendernos.
El FLEJ o FLNJ en francés (Frente de Liberación de Enanos de Jardín) es
un grupo de acción directa que lucha por la liberación de los enanos de jardín de materiales diversos (yeso, mármol, escayola)
de los jardines de Francia.
El proyecto surgió en Alençon, un pequeño pueblo de la normandía francesa que todavía no debe creerse muy bien
lo que pasa. En el verano de 1996 (ah verano, ¿qué haríamos sin ti?), un grupo de estudiantes con nombres de guerra comandados
por Prof (el enano sabio de blancanieves en francés) y una estética absolutamente paramilitar, comenzaron a liberar enanos
de los jardines de su pueblo y a dejarlos en la ansiada libertad del bosque. La cosa fue poco a poco a mayores, los vecinos,
superada la vergüenza inicial de denunciar semejante hurto, comenzaron a protestar y llegaron a asociarse en una plataforma
de respuesta que organizaba turnos de vigilancia alrededor los jardines de los asociados.
Sin embargo, el frente comenzó
cada vez a ser más popular, y al calor del creciente apoyo, estos insólitos encapuchados comenzaron a aumentar su zona de
acción y la entidad de sus proyectos. En el mismo 1997, su líder, Prof, fue condenado por la sustracción o liberación (qué
manipulador es el lenguaje) de más de 150 enanos, lo que hizo que el FLEJ frenara su actividad. No obstante, y lejos de amilanarse
volvieron a la carga trascurrido un tiempo prudencial.
El pasado 23 de marzo el ayuntamiento de París organizó una
exposición de figuras de todo tipo en la que por supuesto se incluían enanos, en un parque del centro de la capital. Obviamente,
semejante provocación no quedó indemne y el FLEJ actuó liberando a veinte figurillas, en una operación perfecta. La reivindicación
de la acción se hizo mediante una nota de prensa destinada a France Press en la que, además de asumir la acción se exigía
«el cierre inmediato de esa odiosa exposición
y la puesta en libertad sin condiciones de los enanos de jardín que siguen detenidos».
Poco después, el FLEJ volvió a golpear con más originalidad si cabe. Esta vez eligieron Sarreburgo, un pueblecito
al este de Francia, para liberar a un total de ciento cuarenta y tres enanos y colocarlos, en una insólita y silenciosa manifestación,
frente al ayuntamiento de la localidad, reivindicando sus derechos.
El 20 de julio de este año, el FLEJ volvió a actuar. Esta vez, después de levantar el yugo opresor que esclavizaba
a más de cien enanos, se las ingenió para que estos se decidieran por un suicidio masivo, permaneciendo quietos en una calle
a la espera de ser atropellados por alguien mientras formaban con sus diminutos cuerpecitos la revolucionaria frase “liberen
a los gnomos”.
La acción más ambiciosa sin embargo de todas las planteadas fue la intentada el pasado 16 de noviembre, cuando
un comando de cuatro hombres encapuchados asaltó la mansión de la ministra de justicia francesa con el maravilloso objetivo
de liberar a unos cuantos enanos que la citada ministra mantenía en pétrea esclavitud a la intemperie de la noche parisina.
Sin embargo no debe ser igual de fácil robar, perdón liberar, un enano del jardín del frutero de Alençon que del de la ministra
de justicia, por lo que fueron detenidos después de todo un despliegue policial.
Todas estas acciones han tenido una repercusión increíble a nivel europeo y comienzan a conocerse en los EE.UU.
Tanto es así que al calor de los aventureros franceses han surgido un sinfín de grupos satélites que completan la lucha contra
la esclavitud enana en otras zonas de Europa. Así existen y actúan il Movimiento Armato per la Liberazione delle Anime da
Giardino o el “Fronte di Liberazione dei Nani da Giardino en Italia, el Mouvement Terroriste pour la Liberation des
Nains de Jardín en Francia también, la Gnome-Liberation-Army en Inglaterra, o la Aunque sin duda, el episodio más llamativo
de la liberación de enanos de jardín (y recientemente retratado por Jean Pierre Jeunet en la película “Amelie”)
es lo conocido como “el proyecto Oom Roel” (“proyecto del tío Roel”).
Todo comenzó el 24 de mayo de este año, cuando un grupo de holandeses influidos por el FLJN, autodenominados como
TBF (Tuinkabouter Bevrijdings Front) liberaron a un enano de una casa de la ciudad de Groningen. Hasta aquí, y siempre dentro
del fascinante mundo de la liberación de enanos, es un hecho corriente. Lo llamativo fue que, después de liberarlo, el TBF
decidió dejar una carta en el buzón de la familia opresora, firmada por el gnomo y que versaba: “Queridos amos estar
en el jardín es un aburrimiento y he decidido marcharme a correr aventuras por el mundo. No me quejo del trato recibido, sino
que he estado pensando y esto es lo mejor para todos. Abrazos."
No alcanzo a imaginar el estado en el que quedaron esos apacibles vecinos de Groningen ante semejante hallazgo,
pero el proyecto Oom Roel sólo acababa de comenzar. Esa misma noche, los chicos del TBF para celebrar el éxito de su misión,
decidieron invitar a Roel a unas cervecitas a la salud de su emancipación.
Parece que el enanito Roel tenía ganas de conocer mundo y se puso manos
a la obra, los miembros del TBF pasearon a Roel por toda Europa y lo fotografiaban en los lugares más típicos para después
enviar las fotos a sus antiguos dueños siempre con la misma inscripción al dorso: "Queridos amos: ¿Qué tal todo por allí?.
Os saludo desde (...). Este lugar es encantador y ya veis que me lo estoy pasando bomba. Saludos a todos."
Así, el bueno de Roel ha estado ya en Barcelona, Roma, Berlín (en el Love Parade nada menos), Suiza, Australia,
Usa, Indonesia, etc, toda una leyenda urbana, la verdad.
El caso del FLEJ es, escribiendo ya un poco más en serio, una revolución estética en toda regla. En sus principios,
estos visionarios no dudaron en declarar que la finalidad de su lucha era el enfrentamiento contra "el reflejo del mal gusto
hortera de la pequeña burguesía", es decir, un arrebato contra el horterismo, el mal gusto y el feísmo imperante, en forma
de rebelión inocente pero organizada.
Vivimos muy bien, y la ausencia de causas por las que luchar (ausencia sólo aparente) hace que nos aletarguemos
y olvidemos el espíritu combativo que tan útil fue en otras épocas. El FLEJ es una evidencia de esto, de la necesidad de una
causa en la que sentirse identificado. Bien es cierto que si estos héroes tan anónimos como absurdos emplearan la misma dedicación
en otras causas serían mucho más útiles, pero contra esto hay que decir que no son actitudes excluyentes, sino que por el
contrario van de la mano. Si uno bucea por las páginas de estos grupos no ve sólo consignas libertarias hacia el mundo enano,
estas comparten espacio con proclamas anti bélicas, contrarias a la globalización, de compromiso con ejércitos como el zapatista
o el movimiento de tupac amaru, o incluso con publicaciones como “obrero revolucionario”.
Todo parece gritarnos que lo de los enanos es en parte un reclamo, que ciertamente funciona, que nos señala hacia
una ideología, aunque no podemos negar que tampoco el carácter de revolución estética de este movimiento.
Hace poco hablaban desde detrás de sus pasamontañas
de ampliar miras y salir un poco del mundo de los enanos de jardín, planteaban ahora la liberación de folclóricas de plástico.
¿Se quedarán los televisores de media España sin ese fantástico toque kitsch? Esperémoslo y deseemos mientras larga vida al
FLEJ.