Richard McIver, un geoquímico vinculado a la industria petrolífera,
fue el primero en formularla. Hay depósitos de hidratos en todos los océanos del planeta y bajo ellos se encuentra metano
en estado gaseoso. Los escapes de gas a alta presión han provocado numerosos accidentes en barcos perforadores y plataformas
petrolíferas, ya que las estructuras pierden gran parte de su capacidad de mantenerse a flote y pueden llegar a volcar. En
un documental emitido en 1992 por Canal Plus, titulado El triángulo de las Bermudas, Larry Kuhlman, de Neal Adam Firefighter
Inc., indicaba que había presenciado gran número de accidentes de este tipo. "Las plataformas se hunden por dos razones: una
es la reducción del peso específico del agua debido a la presencia de gas, y la otra es que el agua sube de nivel, llega hasta
la cubierta y se introduce en los sistemas de conducción interna. El gas asciende hasta la superficie muy deprisa y, en algunos
casos, las plataformas se hunden en cuestión de minutos", advertía. Y añadía que los trabajadores que se lanzan al agua gasificada
intentando salvarse descubren que se hunden, que ni con chaleco salvavidas flotan.
Las perforación del subsuelo es
la manera más habitual de liberar este enorme poder destructivo de la naturaleza; pero no la única. Los corrimientos de tierra
submarinos pueden sacar a la luz depósitos de gas, que, liberado en grandes cantidades, desencadena una catástrofe localizada.
Si no hay tráfico marítimo, todo queda en una mera anécdota; si un barco navega por las inmediaciones, casi con toda seguridad
acaba en el fondo del mar. Experimentos llevados a cabo en el Instituto de Ciencias Oceanográficas de Gran Bretaña revelaron
a principios de los años 90 qué ocurre a una embarcación que navega en una mezcla de gas y agua. La piscina permanece tranquila
hasta que se produce el escape gaseoso. Entonces, el agua se convierte en un auténtico infierno blanco, la turbulencia atrapa
al navío y éste se hunde. Esto es lo que, según McIver, ocurre a veces en el triángulo de las Bermudas: los sedimentos se
rompen, el gas queda libre y, en su camino hacia la superficie, se traga los barcos.