THE "CHACHO" CONCEPT

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GUIÓN CINEMATOGRÁFICO

 

KUNST

 

(Inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual: M94355)

 

Basado en una idea original de

 

Julio Carlos Gómez Montes De Oca.

 

1ª Versión: Mayo 2000

 

2ª Versión: Julio 2003

 

"Kunst" es el pseudónimo utilizado por el crítico de arte más importante del país. Un hombre de mediana estatura, cabello oscuro, frente despejada y mirada penetrante que -apenas rondando los cuarenta años- ya puede presumir de tener la vida resuelta. Para su desgracia, el ímpetu que mostrara en sus primeros empleos ha dado paso a un conformismo acorde con su creciente vanidad. Su mayor interés es el de mantener una reputación profesional impoluta. Tiene la sensación de hallarse en la cima. No en vano, es redactor en "Hogar y Cactus", una publicación muy destacada en el mundillo del arte internacional. Las apariencias le obsesionan también en su vida privada. Vive con Elena, una mujer a la que ya no ama, pero que le proporciona cierta estabilidad emocional. En el camino ha dejado amistades que suponían mayor riesgo del que cree poder permitirse. Su vida es, en resumen, una enorme pompa de jabón.

 

1 EXT. PORTAL CASA KUNST - DÍA

 

 El MENSAJERO toca en el portero automático.

 

VOZ DE KUNST

¿Diga?

 

MENSAJERO

Correo certificado para el señor Kunst.

 

Suena el timbre de apertura de la puerta.

 

2 INT. CAFETERÍA - DÍA.

 

Las primeras luces de la mañana bañan una cafetería de barrio,  plena de actividad. Apenas hay dos o tres mesas y una barra pero el CAMARERO atiende a varios clientes a la vez. Dos de ellos pagan la cuenta y se levantan. Detrás está sentado KUNST, acodado en la barra mientras El CAMARERO le sirve un café con leche.

 

CAMARERO

(sonriente)

Bien cargadito como siempre. ¿Qué pasa contigo?                   Últimamente no se te ve el pelo. ¿Ahora eres demasiado importante para desayunar aquí o qué? 

 

KUNST

(bebe a sorbos)

Estaba en un congreso. En Estrasburgo. No puedes imaginarte lo que es eso. Dos semanas rodeado de pedantes, mercaderes y cerebritos disertando sobre sus pajas mentales. Le entran a uno ganas de dejar la revista y mandarlo todo al cuerno.

 

CAMARERO

¡Joder macho! Dos semanas de vacaciones pagadas y aún se queja el señorito. Yo me las he pegado currando como un cabrón y no me puedo permitir tirar la toalla por mariconadas de estas.

 

El CAMARERO le pasa a KUNST un folleto anunciando la inauguración de una galería dentro de unos meses). Luego se interrumpe para atender a otro cliente. KUNST le observa entre divertido y ansioso.

 

CAMARERO

Perdona un momento. (Se dirige al CLIENTE) Usted dirá caballero.

 

CLIENTE

Ponme un cortadito y un bollo de esos.

 

CAMARERO

Marchando.

 

El CAMARERO sirve el cortado y el bollo mientras continúa charlando con KUNST.

 

KUNST

Pues te juro que oír tantas soplapolleces juntas es estresante.

 

CAMARERO

(irónico)

         Seguro, seguro

 

KUNST se fija por vez primera en el folleto que le ha pasado el CAMARERO.

 

KUNST

         ¿Y esto?

 

 

CAMARERO

Su cortado y su bollo. (Se dirige a KUNST) Lo trajo tu amiga Marta para que lo repartiera por el bar.

 

KUNST

(cabizbajo)

         No es amiga mía.

 

KUNST guarda el folleto en el bolsillo derecho de la chaqueta.

 

El CAMARERO ve llegar a D. RAMÓN, un cliente fijo que ronda los sesenta años pero aparenta una década más a causa de su abatido rostro marcado por las ojeras.

 

CAMARERO

(Susurrante)

¡Coño! Mira por donde... Te voy a demostrar con qué colgaos trato yo a diario sin quejarme tanto. Fíjate bien.

 

D. RAMÓN se aproxima a la barra con paso cansino contemplado con curiosidad por el CAMARERO y KUNST. Al llegar, deja lentamente el periódico sobre el mostrador y hurga en sus bolsillos para extraer unas monedas.

 

 

CAMARERO

¡Qué! ¿Ha habido suerte hoy?

 

D. RAMÓN deposita varias monedas sobre el mostrador sin prestar atención a nada de lo que sucede a su alrededor.

 

D. RAMÓN

¡Qué va! Nada de nada. Anda, cóbrate.

 

CAMARERO

¡Venga Don Ramón! Ya caerá un día de estos.

 

D. RAMÓN niega repetidamente con la cabeza y abandona la barra ensimismado. El CAMARERO Intenta devolverle el cambio.

 

CAMARERO

¡Don Ramón, olvida la vuelta!

 

D. RAMÓN se aleja lentamente hacia la calle. Es la viva imagen de la resignación.

 

D. RAMÓN

Déjate... déjate...

 

CAMARERO

(Se vuelve hacia KUNST)

¿Has visto? Todos los días viene, pide el desayuno, abre el periódico y se busca entre las esquelas.

 

KUNST encuentra divertida la actitud de D. RAMÓN

 

KUNST

¡No jodas!

 

CAMARERO

Te lo juro macho. Y el tío se deprime porque no aparece...  Hay que estar sonao.

 

El CAMARERO hojea el periódico mientras habla con KUNST.

 

KUNST

Vale. Reconozco que es la leche atender a gente así. Pero también es divertido ¡joder! No vas a comparar--

 

El CAMARERO se detiene sorprendido al pasar una de las páginas del periódico e interrumpe a KUNST.

 

CAMARERO

¡Hostias!

 

KUNST

¿Qué pasa? ¿Encontraste su esquela?

 

El camarero muestra la página del periódico a KUNST

 

CAMARERO

No, coño... la suya no.

    

3 INT. REDACCIÓN <<HOGAR Y CACTUS>> - DÍA.

 

Ocupando media página del periódico hay una esquela con el nombre de KUNST en la que sus compañeros de la revista <<Hogar y Cactus>> ruegan una oración por su alma.

 

VOZ DE KUNST

¿Qué significa esto?

 

El REDACTOR-JEFE sentado tras su mesa de trabajo -llena de humo- echa un vistazo a la esquela, y levanta la vista hacia KUNST que lo observa indignado de pie al otro lado de la mesa.

 

REDACTOR-JEFE

No es necesario que me lo agradezcas hombre. Sé que habrías hecho lo mismo por cualquiera de nosotros. Ya hemos guardado tus cosas. Pili te las está trayendo.

 

KUNST está absolutamente perplejo. Mientras habla, PILI va depositando todo tipo de utensilios de oficina en una caja que pasa a KUNST para que la sostenga. A pesar de su enojo, el aspecto de KUNST no podría resultar más ridículo.

 

PILI

Aquí tienes Kunst. (Se dirige al REDACTOR-JEFE) Dice Marisa que  hay que cambiar la primera página otra vez. Por lo visto el gobierno griego ha aprobado el proyecto de Bofill de arrasar Atenas y reconstruir la Acrópolis triplicando la escala original.

 

El REDACTOR-JEFE se vuelve hacia su monitor (en el que aparecen varias fotos pornográficas) y abre una ventana con la maquetación del día.

 

REDACTOR-JEFE

¡Ni de coña! El artículo sobre las ladillas de Antonioni es inamovible. Dile que lo pondremos después de la entrevista con la prima secreta de Basquiat. Mandaremos al sustituto de este (señala a KUNST) para cubrir lo de Grecia. (Mira a KUNST y le apremia con gestos para que se marche) Avísame cuando sea el funeral y hablamos con más calma ¿eh?

 

KUNST

(tartamudea)

Pero, ¿qué estás diciendo? Me voy un par de semanas y cuando vuelvo... ¡joder!... me encuentro ¡con esto! Supongo que será una broma ¿no? 

 

REDACTOR-JEFE

(tajante)

Mira tío, ayer por la mañana recibimos la copia de tu certificado de defunción, y nos pareció que lo más lógico era pedir una esquela normalita. ¡Coño Kunst! Vale que seamos colegas, pero tampoco nos podíamos permitir toda una página. ¿Tú crees que con el sueldo de un--?

 

KUNST

¡Qué sueldo ni que hostias! ¿De dónde coño habéis sacado eso del certificado de defunción?

 

REDACTOR-JEFE

¡De los juzgados de Plaza de Castilla joder!

 

KUNST, atónito no sabe que decir. Se le cae la caja llena de cachivaches causando un gran estruendo.

 

4 EXT. PLAZA DE CASTILLA - DÍA.

 

KUNST se dirige a paso ligero hacia los juzgados de Plaza de Castilla -con la Puerta de Europa a su espalda- al ritmo de un mambo. Durante el trayecto, gran cantidad de transeúntes caminan en sentido contrario al suyo dificultándole el avance. KUNST no parece inmutarse. Su actitud es nerviosa, pero decidida.

 

5 INT. JUZGADOS PLAZA DE CASTILLA - DÍA.

 

La FUNCIONARIA extrae el expediente de KUNST del archivo anexo a su mesa bajo la escrutadora mirada de este que apenas puede mantenerse quieto en la silla.  De hecho, no es capaz de comprender la razón por la cual se escucha un hilo musical en unos juzgados. La sala está inundada de una luz fluorescente mortecina.

 

MEGAFONÍA:

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FUNCIONARIA

(asintiendo con la cabeza)

Es exactamente tal y como yo suponía. Mire caballero... se lo he dicho ya veinte veces. Este DNI pertenece a una persona fallecida. No ha lugar a su reclamación.

 

KUNST

¡Eso es ridículo! ¡Tóqueme, tóqueme y verá!

 

La FUNCIONARIA retrocede con asco cuando KUNST intenta tocarla.

 

FUNCIONARIA

¡Sí se acerca usted más le demando por acoso!

 

KUNST

(dando saltitos en la silla)

¡Le digo que estoy vivo! ¿Tan difícil es de entender joder?

 

FUNCIONARIA

Ese no es mi problema. Dígaselo a la base de datos. ¡Y no se me acerque más o lo lamentará!

 

KUNST procura serenarse y aparentar firmeza.

 

KUNST

Está bien. Mire, insisto en ver al forense. Si no me recibe me veré obligado a tomar las medidas legales oportunas.

 

La FUNCIONARIA se levanta y mira a KUNST con aire de superioridad y condescendencia.

 

FUNCIONARIA

Y yo le repito que no está y que no puede usted tomar medida alguna con la documentación de un finado. Bastante he hecho con tomarle declaración fuera de plazo. ¡Métaselo en la cabeza!

 

KUNST

¿Fuera de plazo? ¡Usted está loca!

  

FUNCIONARIA

¡Cállese! No me obligue a llamar a la Guardia Civil porque no estoy dispuesta a perder más tiempo atendiendo memeces. Y ahora si me disculpa...

 

La FUNCIONARIA abandona la habitación en dirección al despacho del médico forense, aumentando la indignación de KUNST.

 

KUNST

Oiga... pero ¿cómo es posible que usted...? ¿Quiere escucharme?

 

La FUNCIONARIA cierra de un portazo. KUNST se levanta furioso.

 

KUNST

Está bien... ¡Está bien! ¡Ya veremos quién puede más bruja de mierda! ¿Me oyes? ¡Tengo influencias! ¡Vas a acabar en la puta calle... zorra!

 

Mientras KUNST se desahoga a chillidos, entra el BEDEL resoplando y negando con la cabeza.

 

BEDEL

¡Eh, usted! ¡El de los grititos!

 

KUNST

¿Es a mí?

 

BEDEL

Pues claro que es a usted hombre de Dios. ¿No ha visto la hora que es?

 

KUNST mira su reloj de pulsera.

 

KUNST

Pues... es casi la una.

 

BEDEL

¡Efectivamente! Casi la una. ¡Y usted ahí gritando como un pregonero! ¿No le da vergüenza? ¿Se da cuenta de que aquí hay jueces intentando dormir?

 

KUNST se siente profundamente avergonzado.

 

KUNST

Perdóneme... yo... no sé que me ha ocurrido. Ha sido la tensión del momento que--

 

BEDEL

¡Venga hombre venga! Salga de aquí, que ya ha hecho bastantes trastadas por hoy.

 

KUNST y el BEDEL abandonan la habitación lentamente.

 

VOZ DE KUNST

No lo volveré a hacer... ¡De verdad!

 

6 INT. ASCENSOR DE LA VIVIENDA DE KUNST - DÍA.

 

El MENSAJERO sube al ascensor con un paquete en una mano y el casco en la otra.

 

7 INT. SALÓN DE LA VIVIENDA DE KUNST - DÍA.

 

ELENA, una mujer atractiva aunque anodina mediada la treintena- está completamente arreglada para salir. Mata el tiempo sentada en un oscuro salón, escuchando música y leyendo un libro titulado "Cómo adelgazar follando" con la única ayuda de una lámpara de pie. De pronto escucha el ruido de un plato rompiéndose contra el suelo. Es la gota que colma el vaso de su paciencia.

 

ELENA

¿Tienes  que destrozar toda la casa para llamar la atención?

 

KUNST, que todavía lleva puesto el pijama entra rápidamente en el salón.

 

KUNST

Creo que me merezco alguna ¿no? Y algo menos de mala hostia.

 

ELENA

(ofendida)

¿Perdona? No he sido yo la que se ha quedado sin    trabajo de buenas a primeras.

 

KUNST

Elena, eso se arreglará tarde o temprano.

 

ELENA, harta de las evasivas de KUNST está dispuesta a buscar una confrontación directa con él.

 

ELENA

¡Pues ya han pasado tres meses y no puedo estirar más mi sueldo!

 

KUNST, profundamente herido en su amor propio procura defenderse con una especie de pataleta infantil.

 

KUNST

¡Ya lo se coño! pero es que todos me dais la espalda como si no existiera.

 

ELENA

¿No pretenderás que me siga acostando contigo? ¡Eso sería necrofilia!

 

KUNST

¡No seas absurda!

 

ELENA

Lo absurdo es seguir charlando con un zombi. Esta es la última vez que lo hago Kunst... y es para decirte que te marches.

 

KUNST no da crédito a sus oídos.

 

KUNST

¿Cómo?

 

ELENA

Asúmelo. Ninguna casa decente puede permitirse el lujo de mantener a un cadáver en pijama deambulando por el salón.

 

KUNST

Pero cariño--

 

En ese momento suena el timbre del portal. ELENA se muestra comprensiva pero inflexible mientras se levanta y comienza a cerrar una pequeña maleta que descansa contra la puerta del salón.

 

ELENA

Mira, me tengo que ir. Ahí tienes tu ropa (señala un montón de ropa encima de la mesa del comedor) y aquí todos tus papelotes (abre un cajón y tira una montaña de papeles sobre el sofá).

 

KUNST

Teníamos un futuro

 

ELENA

Cuando vuelva espero que no estés.

 

ELENA coge su maleta por el mango e intenta abandonar el salón. KUNST la agarra por el brazo para retenerla

 

KUNST

Y... ¿qué hay de nosotros?

 

ELENA con súbita ternura, pero sin sombra de arrepentimiento por lo dicho, se acerca a KUNST, le mira a los ojos y apoya su mano derecha en el hombro de este.

 

ELENA

Siempre nos quedará Alcobendas.

 

ELENA mira hacia ambos lados de la habitación, para comprobar que nadie la observa, y besa a KUNST.

 

ELENA

Adiós Kunst... y buena suerte.

 

Tras quedarse mirando a un KUNST desolado unos segundos más, ELENA apaga el equipo de música, vuelve a coger su maleta y abandona el salón deteniéndose en el umbral de la puerta del recibidor al recordar algo.

 

ELENA

Kunst...

 

KUNST

(esperanzado)

¿Si?

 

ELENA

No te olvides de sacar la basura.

 

ELENA se marcha y escuchamos la puerta cerrarse mientras KUNST con la mirada perdida cae en la cuenta de que entre sus papeles está el folleto sobre una exposición que MARTA había dejado en la cafetería de la SEC. 1.

 

KUNST ojea el folleto al compás de una melodía en crescendo que funde con

 

8 INT. GALERÍA DE ARTE  NOCHE.

 

MARTA está de pie ante la reproducción de un cartel que anuncia, bajo la foto en blanco y negro de un enorme helado de chocolate, la siguiente exposición: Próximamente, Heces de un refugiado. SEBASTIAO SALGADO. Fuma un cigarrillo mientras sigue con la cabeza el ritmo de la melodía mencionada que ahora proviene del hilo musical de la galería.

 

MARTA está mirando la hora en su reloj de pulsera cuando se percata de la llegada de KUNST. Cuando se dirige a ella, reacciona observándolo con desprecio.

 

KUNST

¿Estás esperando a alguien?

 

MARTA

Hace falta tener cara para venir aquí.

 

MARTA da la espalda a KUNST y avanza lentamente por el corredor. KUNST aprieta el paso y camina a su lado. Durante toda la secuencia, las obras expuestas -iluminadas por potentes focos que las destacan sobre el resto de la galería- responden a imágenes del infierno de Dante repletas de motivos pop-art y neo-minimal con personajes que parecen estar riéndose de KUNST.

 

KUNST

Te vi desde la calle y supuse que podríamos charlar un rato.

 

MARTA

Pues yo supuse que estabas muerto. Al menos eso leí en tu revista. Y no te he invitado a acompañarme.

 

KUNST

Es demasiado tarde para pedirte perdón si es eso lo que estás esperando.

 

MARTA

¿Ah sí? ¿Y no es demasiado pronto para joderme la noche? ¿Qué coño quieres de mí ahora? ¡Y no me digas que pasabas por aquí, que no soy gilipollas!

 

KUNST contempla a MARTA dándose cuenta de que sólo puede contarle la verdad si no quiere que la conversación termine en ese mismo instante.

 

KUNST

No se por donde empezar. Lo cierto es que--

 

KUNST narra su particular odisea a MARTA, pero no le escuchamos a causa del progresivo aumento del volumen de la música. MARTA se esfuerza por aparentar indiferencia ante el cúmulo de improperios que está escuchando. Sin embargo, se detecta en su actitud un creciente interés por la historia de KUNST. Al terminar, ambos detienen su marcha y MARTA contempla con una ironía rayana en el cinismo a un KUNST que se derrumba por momentos.

 

KUNST

--de modo que, a todos los efectos, estoy muerto.

 

MARTA

Pues lo disimulas de puta madre.

 

El CAMARERO 2 se acerca con una bandeja y ofrece canapés y champán a MARTA. Ella coge una copa. Cuando KUNST extiende el brazo para alcanzar otra, el CAMARERO 2 se aleja sin prestarle la más mínima atención. MARTA avanza de nuevo mientras KUNST sigue mirando de reojo al CAMARERO 2.

 

KUNST

¿Te das cuenta? Ha pasado de mí como de la mierda.

 

MARTA continúa viendo la exposición sin mirar a KUNST

    

MARTA

Tú hiciste lo mismo conmigo.

 

KUNST

¡Ya está bien Marta! Lo hice por honestidad.

 

MARTA se vuelve hacia KUNST y le taladra con la mirada.

 

MARTA

¡Eso sí que tiene gracia! Me tiraste como a un condón usado. ¡A mí y a mi trabajo! ¡Y ahora resulta que eso es ser honesto! ¿Tienes idea de lo que sentí al leer tu crítica?

 

Un grupo de invitados se detiene al contemplar la escena que MARTA ha montado. Cuchichean entre ellos acerca de lo poco creíble que resulta la performance de MARTA. KUNST se da cuenta y contesta casi susurrando.

 

KUNST

¡No podía hacer otra cosa!  Si no, todo el mundo hubiera creído que alababa a mi amiguita de turno por interés.

 

MARTA

A otro perro con ese hueso Kunst.

 

KUNST

Tú fuiste la que te largaste sin escucharme.

 

MARTA

         Lo único que escucho es tu egoísmo... ¿Sabes?

 

KUNST asiste con congoja a la extraña reacción de MARTA que emite una risa sibilina mientras mueve afirmativamente la cabeza. Luego, MARTA termina su copa y se dispone a irse. Pero KUNST la retiene y comienza a acariciar su rostro cariñosamente, dispuesto a averiguar lo que MARTA ha intuido en su tragedia.

    

KUNST

Marta ¡Espera! Tómate un café conmigo por lo menos

 

MARTA

(irónica)

Esa es la declaración más torpe que he oído en mi vida. Tengo mis propios problemas, capullo.

 

KUNST

Sí, claro Un país de marujos y verduleras que jamás podrán entenderte porque en toda su vida no han leído más que el TP y las Páginas Amarillas. ¡Ese es tu problema! y el mío.

 

MARTA

Eres un elitista de mierda.

 

KUNST

Mi trabajo es ser selectivo.

 

MARTA

Tu trabajo era depender del esfuerzo de los demás. Y eso no es ser selectivo Kunst. Eso es ser muy cómodo.

 

MARTA avisa a otro camarero y deja la copa vacía sobre la bandeja. Resopla mientras echa un último vistazo rápido a la exposición de la que no ha podido disfrutar y luego se dirige hacia la salida seguida por KUNST.

 

9 EXT. ENTRADA GALERÍA DE ARTE - NOCHE.

 

KUNST

Ya veo que ni quieres ni puedes ayudarme.

 

MARTA se muestra implacable mientras espera un taxi en la misma puerta de la Galería.

 

MARTA

(mira fijamente a KUNST y ríe)

Me alegro de que por fin lo reconozcas. Al fin y al cabo da lo mismo que estés vivo o muerto, tío.

 

KUNST

Esa es una broma de mal gusto.

 

MARTA

(levantando el brazo derecho)

Pues te la has gastado a ti mismo. ¡Taxi!

 

KUNST se siente como si le hubieran retirado un velo de los ojos. Aturdido pero convencido de la veracidad de las palabras de MARTA, le interpela una última vez mientras ella se dispone a subir al taxi. En el interior de la galería la música se detiene.

 

KUNST

Marta, no te vayas. ¡Dame un respiro, por favor! 

 

MARTA

Si quieres ser tan coherente como de costumbre... muérete y déjanos en paz.

 

MARTA cierra con un portazo y el taxi se aleja en la noche.

 

10 INT. VIVIENDA DE KUNST - DÍA.

 

Se oye el timbre de la puerta. KUNST, aún en bata, abre la puerta sin encender la luz del recibidor y queda cegado por la claridad del exterior. Contra ese fugaz resplandor se recorta la silueta del MENSAJERO que le extiende un sobre.

    

MENSAJERO

Buenos días. ¿El señor Kunst?

 

KUNST

Si, soy yo. 

 

MENSAJERO

Correo certificado de los Juzgados.

 

KUNST reacciona asustado.

 

KUNST

¿Para mí?

 

MENSAJERO

(tranquilizador)

No debe ser nada grave. Si fuera una citación la habría traído un madero.

 

KUNST le quita el sobre de las manos al MENSAJERO con una mezcla de esperanza y desesperación y se introduce en una habitación donde la oímos abrirlo.

 

MENSAJERO

(sorprendido)

¡Eh, oiga! ¡Qué primero tiene que firmarme aquí!

 

VOZ DE KUNST

¡Por fin! ¡Han reconocido el error!

 

MENSAJERO

¿Cómo dice?

 

VOZ DE KUNST

¡Lo sabía! ¡Estoy vivooooghh! ¡Vivggh!

 

El MENSAJERO escucha como se derrumba el cuerpo de KUNST entre estertores. Palidece por momentos intuyendo que se acaba de meter en un buen lío.

 

MENSAJERO

¡Coño!

 

El MENSAJERO alarmado ante el grito sordo de KUNST entra en la habitación un pequeño despacho inundado de luz natural- y lo encuentra postrado tras una mesa en la que se encuentra un periódico abierto. Rápidamente corre hacia KUNST para comprobar su estado, pero este no reacciona.

 

MENSAJERO

¿Oiga? ¡Oiga! ¡Despierte, joder, despierte! ¡No se me puede morir aquí! ¡Me cago en la puta! ¡No me haga esto! ¡Mierda!

 

Mientras el MENSAJERO intenta reanimar a KUNST vemos en el periódico que hay sobre la mesa la esquela de este. Suena el mismo mambo que acompañaba los pasos de KUNST en la SEC.5. La imagen funde a negro.

    

  -FIN-

Si alguno de nuestros contenidos te desasosiega, ofende, o va en contra de tu moral y/o principios presenta todas tus quejas y ponnos a parir aquí
 
 
 
Creada en, por y para el Absurdo por Julio Gómez & Co.